Hace unos años cuando inicié mi carrera universitaria confirmé cuan literal era significado de llamarla CARRERA.
Cuando empiezas es como si te dispusieras a correr, te creas expectativas del terreno, de los demás que irán a tu lado y hasta del premio que recibirás al llegar a la meta.
Todo comenzó un 9 de enero del 2004 y aunque conocía que el premio era llegar a ser una Comunicadora Social no entendía lo que representaba ese título. Esperaba aprenderlo en el camino.
El terreno era la Universidad Autónoma de Santo Domingo, de la cual no conocía ni su idiosincrasia, ni su sistema. No tenía idea los obstáculos que podría aparecer en el camino, cuando se debía acelerar el paso o ir más lento, pero estaba allí y la suerte estaba echada.
No sabía quienes acompañaría mí recorrido por las aulas, los compañeros y maestros con los que compartiría cada día y de los que recibiría incontables lecciones. Sabía que habría quienes iniciarían a mi lado pero que se quedarían en el camino, otros irían a pasos más rápido dejándome detrás, pero también estaría es@s amig@s con los que contaría siempre.
Y pasó el tiempo, tuve que correr y a veces hasta volar, pero cuando llegué a la meta fue estupendo saber que la carrera había terminado y que aquí no importó quien llegó primero o de último sino que el solo hecho de llegar nos coronaba como campeones.
viernes 3 de julio de 2009
De las primeras impresiones recibidas de la UASD
Como mi primer día en primaria o en bachiller este no fue diferente, ese sentimiento de inmigrante, indocumentado y extranjero en busca de una nueva vida, lo tenía presente en mí.
Entonces aterricé. Llegué a un RL que ni bien conocía y así inició mi primer día de clases como universitaria. Entré en el edificio, pedí información y me indicaron que caminara hacia la puerta 104.Al llegar al aula la descubrí vacía, sin un usted ni un nosotros, simplemente yo.
Entonces me fui, me prometí regresar a la semana siguiente cuando el horario me recordaba que tenía que repetir en esta cita.
Caminé hasta los edificios centrales del campus universitario, que quedaban a unas cuadras del RL, y allí fue el encuentro con la realidad. Gentes por doquier, estudiantes que parecían millones, vendedores de todo tipo de artículos, autos por todos lados, arboles entre los edificios, todo conjugado en un organizado desorden.
Me dirigí hacia el aula donde sería mi próxima clase allí encontré otros estudiantes y entre conversaciones descubrimos lo “tan pinos” que éramos, tan nuevos e inexpertos. La espera fue el primer paso para conocernos y para iniciar amistades en este primer día de clases que no solo lo fue para mí. Y como el profesor nunca llegó salimos a caminar en el campus, descubrimos sus particularidades y sus cosas, pero sobretodo entendimos que estábamos en la gran UASD y que por ende iniciaban una gran etapa en nuestras vidas.
Entonces aterricé. Llegué a un RL que ni bien conocía y así inició mi primer día de clases como universitaria. Entré en el edificio, pedí información y me indicaron que caminara hacia la puerta 104.Al llegar al aula la descubrí vacía, sin un usted ni un nosotros, simplemente yo.
Entonces me fui, me prometí regresar a la semana siguiente cuando el horario me recordaba que tenía que repetir en esta cita.
Caminé hasta los edificios centrales del campus universitario, que quedaban a unas cuadras del RL, y allí fue el encuentro con la realidad. Gentes por doquier, estudiantes que parecían millones, vendedores de todo tipo de artículos, autos por todos lados, arboles entre los edificios, todo conjugado en un organizado desorden.
Me dirigí hacia el aula donde sería mi próxima clase allí encontré otros estudiantes y entre conversaciones descubrimos lo “tan pinos” que éramos, tan nuevos e inexpertos. La espera fue el primer paso para conocernos y para iniciar amistades en este primer día de clases que no solo lo fue para mí. Y como el profesor nunca llegó salimos a caminar en el campus, descubrimos sus particularidades y sus cosas, pero sobretodo entendimos que estábamos en la gran UASD y que por ende iniciaban una gran etapa en nuestras vidas.
Axtemix inolvidable
Entre alegrías y expectativas, el 25 de agosto del año 1999, inician en el Instituto Técnico Salesiano un grupo de estudiantes que marcaría la historia del antes y el después en el ITESA.
Era la primera promoción mixta integrada por 140 alumnos y 43 alumnas. Así comenzó nuestra historia.
Cada día aprendíamos a complementar lo que hacía falta e impregnamos de alegría y entusiasmo la casa que nos acogía como segundo hogar.
En un pestañar de ojos pasó nuestro intenso primer año, dejándonos con su transcurrir gratos y divertidos recuerdos marcados por el esfuerzo, el proceso de adaptación y las energías que hubo que invertir.
Dejamos de ser la única promoción mixta y abrimos el paso a un nuevo grupo.Inició el segundo año y con él llegaron las decisiones de qué taller elegir, estábamos conscientes de que la elección influiría en el resto de nuestras vidas.
Continuamos haciendo nuestro mejor esfuerzo y así llegó la fecha de la convivencia hacia Pinar Quemado, Jarabacoa. En este encuentro el tema fue el valor de la responsabilidad y descubrimos que el “copy paste” no era bueno, las lecciones comenzaron a hacer eco en nuestras vidas y nos motivaron a madurar.
Ya en tercero vivimos un año increíble, fortalecimos nuestras relaciones interpersonales (y los “amores”), adquirimos más conocimientos y continuamos haciendo del día a día una historia para recordar y del futuro un gran experiencia por vivir.
Por fin llegó el 21 de agosto del 2002, nuestro primer día en cuarto curso. Iniciaba nuestro último año en el ITESA y ese camino, que al principio parecía que nunca acabaría, comenzamos a descubrir que sí, que esta maravillosa experiencia tenía un fin.
Con entusiasmo participamos de nuestro último retiro, unos días que dejaron importantes huellas en nuestras vidas. Las chicas demostramos que tanto la subida al Mogote, así como graduarse en el ITESA eran un asunto para valientes y que no dependía del genero.
En el segundo semestre, ya en el 2003, vivimos una noche inolvidable. Aquel primero de marzo nos presentamos con el nombre de AXTEMIX, dejamos claro que seguíamos “hacia delante sin prisa, pero sin pausa”.Entre mambo y rock nos presentamos ante toda la comunidad educativa, iluminamos con euforia y ánimo el campo de futbol del ITESA. Un despliegue de creatividad al que llegamos montados en guaguas de la OMSA (jajajaja), luego bailamos y cantamos con Puro Mambo (si, así se llamaba el grupo que ya creo que ni existe) y Toque Profundo (la canción Amigo nos puso a llorar a toditos).
Ya éramos reconocidos como Axtemix - Principio de la Excelencia Técnica Mixta- . Nuestro proceso de maduración recibía sus toques finales e íbamos sintiendo la satisfacción de haber cambiado el rumbo de la historia.
23 de mayo 2003. Reaccionamos ante la despedida y cantando nuestro himno reafirmamos ante el altar y la presencia de Jesús y María que ahora nos tocaba “marchar con valor”. Hubo lágrimas de emoción y de tristezas, nos quedaba la satisfacción de todo lo alcanzado y vivido, pero también la nostalgia de que había que dejar el nido.
Faltaban los últimos retos por superar que eran los exámenes semestrales y las pruebas nacionales. Hubo momentos difíciles en que creímos que no podíamos más y otros en los que pensamos tener el triunfo en nuestras manos. Sin embargo, todo nos costó mucho trabajo y luego nos costaría más aceptar que ese maravilloso sueño, que a veces pareció pesadilla, iba terminando.
Al final llegamos a la meta unas 23 chicas y unos 80 chicos, pero estamos conscientes del esfuerzo que otros hicieron y reconocemos su valor en nuestras vidas. No podemos olvidar los esfuerzos de nuestros padres y reconocer el apoyo que nos brindaron siempre.
Agradecer a la Comunidad Educativa Salesiana que trató de inculcar en nosotros la principal enseñanza de Don Bosco de hacernos “buenos cristianos y honrados ciudadanos”.
Recordar nuestros maestros que compartieron con nosotros sus conocimientos intelectuales y valores personales.
Mil gracias a todos los protagonistas de esta inolvidable aventura. Y qué bueno que aún se conservan tan estupendas amistades.
ITESA nos juntó, nos hizo amigos y sin darnos cuenta nos convertimos en hermanos.
Hoy nos queda un cúmulo de recuerdos, anécdotas e historias y dar gracias a Dios que permitió que viviéramos esta etapa juntos.
Era la primera promoción mixta integrada por 140 alumnos y 43 alumnas. Así comenzó nuestra historia.
Cada día aprendíamos a complementar lo que hacía falta e impregnamos de alegría y entusiasmo la casa que nos acogía como segundo hogar.
En un pestañar de ojos pasó nuestro intenso primer año, dejándonos con su transcurrir gratos y divertidos recuerdos marcados por el esfuerzo, el proceso de adaptación y las energías que hubo que invertir.
Dejamos de ser la única promoción mixta y abrimos el paso a un nuevo grupo.Inició el segundo año y con él llegaron las decisiones de qué taller elegir, estábamos conscientes de que la elección influiría en el resto de nuestras vidas.
Continuamos haciendo nuestro mejor esfuerzo y así llegó la fecha de la convivencia hacia Pinar Quemado, Jarabacoa. En este encuentro el tema fue el valor de la responsabilidad y descubrimos que el “copy paste” no era bueno, las lecciones comenzaron a hacer eco en nuestras vidas y nos motivaron a madurar.
Ya en tercero vivimos un año increíble, fortalecimos nuestras relaciones interpersonales (y los “amores”), adquirimos más conocimientos y continuamos haciendo del día a día una historia para recordar y del futuro un gran experiencia por vivir.
Por fin llegó el 21 de agosto del 2002, nuestro primer día en cuarto curso. Iniciaba nuestro último año en el ITESA y ese camino, que al principio parecía que nunca acabaría, comenzamos a descubrir que sí, que esta maravillosa experiencia tenía un fin.
Con entusiasmo participamos de nuestro último retiro, unos días que dejaron importantes huellas en nuestras vidas. Las chicas demostramos que tanto la subida al Mogote, así como graduarse en el ITESA eran un asunto para valientes y que no dependía del genero.
En el segundo semestre, ya en el 2003, vivimos una noche inolvidable. Aquel primero de marzo nos presentamos con el nombre de AXTEMIX, dejamos claro que seguíamos “hacia delante sin prisa, pero sin pausa”.Entre mambo y rock nos presentamos ante toda la comunidad educativa, iluminamos con euforia y ánimo el campo de futbol del ITESA. Un despliegue de creatividad al que llegamos montados en guaguas de la OMSA (jajajaja), luego bailamos y cantamos con Puro Mambo (si, así se llamaba el grupo que ya creo que ni existe) y Toque Profundo (la canción Amigo nos puso a llorar a toditos).
Ya éramos reconocidos como Axtemix - Principio de la Excelencia Técnica Mixta- . Nuestro proceso de maduración recibía sus toques finales e íbamos sintiendo la satisfacción de haber cambiado el rumbo de la historia.
23 de mayo 2003. Reaccionamos ante la despedida y cantando nuestro himno reafirmamos ante el altar y la presencia de Jesús y María que ahora nos tocaba “marchar con valor”. Hubo lágrimas de emoción y de tristezas, nos quedaba la satisfacción de todo lo alcanzado y vivido, pero también la nostalgia de que había que dejar el nido.
Faltaban los últimos retos por superar que eran los exámenes semestrales y las pruebas nacionales. Hubo momentos difíciles en que creímos que no podíamos más y otros en los que pensamos tener el triunfo en nuestras manos. Sin embargo, todo nos costó mucho trabajo y luego nos costaría más aceptar que ese maravilloso sueño, que a veces pareció pesadilla, iba terminando.
Al final llegamos a la meta unas 23 chicas y unos 80 chicos, pero estamos conscientes del esfuerzo que otros hicieron y reconocemos su valor en nuestras vidas. No podemos olvidar los esfuerzos de nuestros padres y reconocer el apoyo que nos brindaron siempre.
Agradecer a la Comunidad Educativa Salesiana que trató de inculcar en nosotros la principal enseñanza de Don Bosco de hacernos “buenos cristianos y honrados ciudadanos”.
Recordar nuestros maestros que compartieron con nosotros sus conocimientos intelectuales y valores personales.
Mil gracias a todos los protagonistas de esta inolvidable aventura. Y qué bueno que aún se conservan tan estupendas amistades.
ITESA nos juntó, nos hizo amigos y sin darnos cuenta nos convertimos en hermanos.
Hoy nos queda un cúmulo de recuerdos, anécdotas e historias y dar gracias a Dios que permitió que viviéramos esta etapa juntos.
lunes 25 de mayo de 2009
Homenaje a mis AMIGOS
Hoy pensé en nuestra amistad, en cómo nació y sigue creciendo, a pesar de que hay quienes ponen en duda que pueda haber una relación únicamente amistosa entre un hombre y una mujer. Seguimos siendo amigos, somos la prueba de que es posible y de que la amistad no se condiciona al género.Ser amigo es estar ahí para escuchar al otro, aconsejarlo si lo requiere, consolarle en los momentos difíciles, darle ánimos para seguir adelante ante las adversidades, compartir las alegrías y tristezas e, incluso, ser depositario de sus secretos. Cuando alguien así es está en nuestras vidas sólo nos queda ser agradecidos y recíprocos, sin importar que ese amigo sea un chico.
Y es que la amistad no necesariamente surge entre personas del mismo sexo. En ocasiones vemos como nuestros amigos nos ayudan a crecer como persona, ya que quizás por ser hombres nos muestra una perspectiva diferente de las cosas.
Defiendo las amistades entre una mujer y hombre, aunque muchos no la comprendan, no entienda que el sentimiento que compartimos es diferente. Más que amor, deseo o atracción, lo nuestro es cariño fraterno, deseo de ver feliz a nuestro amigo y compartir un sentimiento de amistad verdadero.
Construimos una relación de respeto mutuo y el límite que se establece marca la pauta entre una sana amistad y una relación más allá de este sentimiento.El hecho de haber experimentado la amistad con personas del sexo opuesto me hace creer que sí puede haber un lazo estrecho entre hombres y mujeres sin que haya atracción o contacto físico.
Para ti amigo que has compartido tantas experiencias de mi vida y que has estado presente para ayudarme a crecer con tu apoyo incondicional, respeto y amistad, este es mi homenaje… defender que un amigo y una amiga pueden serlo para siempre.
miércoles 22 de abril de 2009
Dia 5: Boston, Harvard, Chinatown, Providence Downtown y Federal Hill
Conocer la Universidad de Harvard, caminar por las calles de Boston, estar en la South Station, en el Chinatown y descubrir un poco de Massachusetts ha sido estupendo.A continuación les cuento un poco de mi quinto día de vacaciones.

Salimos temprano desde Providence a Boston, en el estado de Massachusetts, y así empezó la aventura. Tenía grandes deseos de conocer la famosa Universidad de Harvard y fue así como acogí el lema de tía Mayra de “no se para dónde voy, pero sé que voy a llegar” y me atreví a disfrutar todo lo que el día me ofreciera.
En Boston, Massachusetts
Cuando uno llega desde Providence a través del servicio de autobuses Peter Pan, el arribo se hace en la South Station, la mayor estación de trenes y terminal de autobuses interurbanos en Greater Boston. Desde allí para llegar a Cambridge, donde está Harvard, hay que abordar un tren y en unos minutos se llega.
Con sus aires de capital, Boston es la ciudad más poblada de Massachusetts, una de las más viejas y culturalmente significativas de Estados Unidos. Como ciudad de renombre mundial su [] s economíaestá basada en la educación superior, la investigación, la salud, las finanzas y la tecnología. Es por esto que me inquietaba la idea de conocer su famosa Harvard.
Al desmontarnos del tren notamos el flujo de estudiantes y siguiendo sus pasos, subimos a la superficie y ya estábamos en las afueras de la universidad.
Harvard (en inglés: Harvard University o The President and Fellows of Harvard College), es la institución de enseñanza superior más antigua de los Estados Unidos. Fue fundada en 1636 y en su nombre es honor a un joven clérigo, llamado John Harvard, que donó a la institución parte de su biblioteca personal.
Estar en su campus es respirar el aire del conocimiento, caminar por sus jardines, entrar en sus facultades, bibliotecas y aulas.

Chinatown bostoniano
El barrio chino de Boston es el único del territorio que integra Nueva Inglaterra (siete estados del noreste de EEUU) y como cada Chinatown diseminado por el mundo es un claro reflejo de la cultura asiática. Aprovechamos el “barrio rojo” para disfrutar de un almuerzo típico de China, pues el área acoge números restaurantes y comercios que evocan su cultura.
Tras el almuerzo decidimos caminar un poco por las calles del centro de Boston y acercarnos nuevamente a la South Station para emprender el retorno.
De regreso en Providence Downtown
Al llegar al centro de la ciudad decidimos aprovechar para conocer otros lugares del centro económico, político y cultural de la ciudad de Providence, Rhode Island.
Esta vez me fijé mejor en los detalles de la arquitectura que es una curiosa mezcla de pasado y presente. Edificios enladrillados que evocan a las oficinas mercantiles del siglo 19 y otros en fachadas de cristales con un estilo más modernista, todos se conjugan con parques abiertos para el disfrute al aire libre.
Además están las universidades: Brown University, Johnson & Wales University (conocida por sus escuelas de negocios y tecnologías), Rhode Island School of Design (famosa por ser una de las principales en diseño), University of Rhode Island y una pequeña extensión de la Roger Williams University.
Caminado por Federal Hill
Para llegar finalmente a casa decidimos hacerlo por la Avenida Atwells, la arteria principal de Federal Hill, también conocido como el barrio italiano.
La distintiva escultura LaPigna, que en la tradición italiana representa la abundancia y calidad, cuelga en el centro del inicio de la calle. Luego, a lo largo de toda la avenida hay numerosos restaurantes que caracterizan la reputación culinaria de la zona. 

Salimos temprano desde Providence a Boston, en el estado de Massachusetts, y así empezó la aventura. Tenía grandes deseos de conocer la famosa Universidad de Harvard y fue así como acogí el lema de tía Mayra de “no se para dónde voy, pero sé que voy a llegar” y me atreví a disfrutar todo lo que el día me ofreciera.
En Boston, Massachusetts
Cuando uno llega desde Providence a través del servicio de autobuses Peter Pan, el arribo se hace en la South Station, la mayor estación de trenes y terminal de autobuses interurbanos en Greater Boston. Desde allí para llegar a Cambridge, donde está Harvard, hay que abordar un tren y en unos minutos se llega.
Con sus aires de capital, Boston es la ciudad más poblada de Massachusetts, una de las más viejas y culturalmente significativas de Estados Unidos. Como ciudad de renombre mundial su [] s economíaestá basada en la educación superior, la investigación, la salud, las finanzas y la tecnología. Es por esto que me inquietaba la idea de conocer su famosa Harvard.
Al desmontarnos del tren notamos el flujo de estudiantes y siguiendo sus pasos, subimos a la superficie y ya estábamos en las afueras de la universidad.
Harvard (en inglés: Harvard University o The President and Fellows of Harvard College), es la institución de enseñanza superior más antigua de los Estados Unidos. Fue fundada en 1636 y en su nombre es honor a un joven clérigo, llamado John Harvard, que donó a la institución parte de su biblioteca personal.
Chinatown bostoniano
Tras el almuerzo decidimos caminar un poco por las calles del centro de Boston y acercarnos nuevamente a la South Station para emprender el retorno.
De regreso en Providence Downtown
Esta vez me fijé mejor en los detalles de la arquitectura que es una curiosa mezcla de pasado y presente. Edificios enladrillados que evocan a las oficinas mercantiles del siglo 19 y otros en fachadas de cristales con un estilo más modernista, todos se conjugan con parques abiertos para el disfrute al aire libre.
Además están las universidades: Brown University, Johnson & Wales University (conocida por sus escuelas de negocios y tecnologías), Rhode Island School of Design (famosa por ser una de las principales en diseño), University of Rhode Island y una pequeña extensión de la Roger Williams University.
Caminado por Federal Hill
Para llegar finalmente a casa decidimos hacerlo por la Avenida Atwells, la arteria principal de Federal Hill, también conocido como el barrio italiano.
Aunque hoy en día Federal Hill es más diversa, todavía conserva su estatus como el tradicional centro de la comunidad italo-americana.
Finalmente llegamos a casa y, aunque era sábado, nos preparamos para asistir a la misa del Domingo de Ramos. Allí me tocó leer la 2da lectura y conocer el interior de una de las iglesias en Providence. Un día muy intenso, que merecía agradecérsele a Dios
Finalmente llegamos a casa y, aunque era sábado, nos preparamos para asistir a la misa del Domingo de Ramos. Allí me tocó leer la 2da lectura y conocer el interior de una de las iglesias en Providence. Un día muy intenso, que merecía agradecérsele a Dios
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